Capitulo 7:
Una vez dentro y con las puertas cerradas comencé a ponerme nerviosa, por una extraña razón
Gracias
¿De qué?
Por ayudarme a entrar
Se que mi primito te importa mucho
y tu le importas demasiado
además creo que te debo una, por lo de ayer
Cuando terminó de decir eso las puertas del elevador se abrieron y justo cuando iba a contestar un alarido estremeció los corredores
automáticamente reconocí esa voz, un tanto lastimosa, así que corrí a toda velocidad hacia la habitación que me habían indicado, dejando a Nicolás atrás; Entré de golpe y me dio escalofríos lo que vi, un Ryan amarrado a las barras de la camilla, con un respirador mal puesto y tratando desesperadamente de salir de su prisión, por mí, me curso la mente.
Corrí a su lado, me hinqué y le sostuve de la mano
Ryan, estoy aquí, basta, deja de forcejear
¡Sara! ¡Pero... el tipo de la van te
! Su voz sonaba entre lo afónico y lo ronco, pero no hice ningún comentario
Hush, ahora estoy bien
Nicolás me ayudo a escapar
Fue hasta entonces que Ryan notó que teníamos compañía, la cual yo ignoraba con mi nueva tarea, la de quitarle las correas que lo sostenían a esa cama, acomodarle el respirador y más tarde el rubio cabello, que se posaba, desprolijo, sobre su blanca frente. Una vez terminada mi tarea, y Nicolás anunciase que iba por café me pidió lo ayudara y se semisentó en su camilla.
Ryan, lamento tanto esto
es mi culpa, no debí hacerme del rogar, debí quedarme hasta que terminara la lluvia
No hay problema, Sara, no es tu culpa, tal vez debí decirte que era asmático
. O debí ser más sensible en cuanto a lo de
lo que
Suspiré siento
Y yo debería ser más abierta
pero ese tipo de temas me aterran
yo
no pude hacer más que huir
Bajé la mirada, el se quito el respirador, después levantó mi cabeza por la barbilla con el simple roce de sus dedos, me forzó a ver dentro de sus ojos azules semi grises, que por un momento me llevaron a lo más profundo de el
y, aunque aun no entiendo cómo, de mi.
Sara
no bromeaba con lo que dije, ¿sabes?, quizá es loco
pero te tosió por unos tres minutos sin parar, y poniéndose tan rojo que me preocupo por unos instantes, luego se disculpo y tras respirar un poco continuó de verdad te amo.
Nuevamente tuve esas ganas de gritar, de correr, huir.
No podía explicarlo, era simplemente sentirse entre paredes que me asfixiaban, nunca me gustaba dar lastima, pero había sufrido tanto tiempo que ya no recordaba el significado de la palabra amor, para mí no significaba nada que un gran miedo, era desconocido para mi, nunca lo había sentido. Simplemente iba a ser difícil mantener una relación, era demasiado desconfiada para retener a alguien a mi lado. Había demasiados secretos que aun no estaba lista para contar y que posiblemente era mejor que se mantuvieran así, como secretos.
Supongo que Ryan leyó mi miedo en mi mirada, porque me tomo de la barbilla, estaba tan asustada, con esa sensación de asfixia hasta lo más profundo del pecho que sin darme cuenta estaba a punto de llorar, me miro a los ojos, ya bastante irritados, por unos instantes, brindándome una encantadora sonrisa conciliadora
Sara
sabes que no tienes nada que temer conmigo, escúchame, nada, algo en ti me dice que tras esa dureza que muestras al mundo hay un gran corazón, solo necesitas un poco de calor que ayude a quitar ese hielo, antes de que sea demasiado tarde
te amo, y sé que tu también sientes algo por mi
muy a tu manera
Pero
Ryan
yo
La voz se me fue y no pude terminar de decir lo que pensaba decir, aunque no estoy muy segura de que era
Y Ryan no pudo haber respondido mejor, de ninguna forma, porque me miro con esos profundos ojos color cielo y se acerco a mí, lentamente
titubee unos segundos pero algo me hizo quedarme así, quieta
solo cerré los ojos y disfrute de sus labios tibios cuando nos fundimos en un profundo beso.
En ese instante sentí algo que jamás había sentido recorriéndome todo el cuerpo y unas ganas terribles de sonreír, rara vez sonrió por qué no tenía muchas razones pero esa ves
esa vez seria espontaneó.
Segundos después se escucho algo caer y derramarse, abrí los ojos de pronto al mismo tiempo que Ryan, quien por las sombras o la cercanía aparentaba tener ojos marrones
me estremecí a sobremanera, no, no podía ser, debía salir corriendo de ahí, salir en ese mismo instante... esos ojos, me recordaban algo, algo que me hacia odiarlos profundamente, ¿eran? Si, eran los de mi sueño, esa forma de besar, tan golpeada que me demostró en su mansión
sonaba imposible pero era cierto
él era el chico de mi sueño, y no iba a permitir que me dañase. Me pare cuán rápido pude y salí corriendo, no sin antes notar que Nicolás lo había visto todo, era el café que había traído lo que se derramo segundos antes.
Pero no me detuve mucho a examinarlo, solo lo mire con el estrepitoso latir de mi corazón sintiéndose en todo mi cuerpo y corrí, escuchando mi nombre en voz de mi segundo mayor verdugo, ese que tanto me dañaba en mis pesadillas.















Comments